La temporada 2021 del mundial de velocidad ha comenzado agravando más aún el problema que ya se lleva sufriendo durante mucho tiempo en nuestro deporte en los antebrazos, llamado síndrome compartimental (Jack Miller, Fabio Quartararo, Dani Pedrosa, Andrea Iannone, Jorge Lorenzo…). Por ello, quiero que sepas exactamente de qué se trata y, desde el punto de vista de entrenamiento físico y hábitos, qué podemos hacer para evitarlo.

¿QUÉ ES EXACTAMENTE EL SÍNDROME COMPARTIMENTAL?
Quiero que conozcas los detalles de esta lesión tan poco común en la vida diaria o en otros deportes, más allá de que sepas que se trata de un aumento en la presión del antebrazo.
El “culpable” del mecanismo lesional es la fascia muscular. Se trata de un recubrimiento que rodea a uno o varios músculos, vasos sanguíneos y nervios, y que en el caso de una hipertrofia excesiva de la musculatura (aumento del volumen) causa una presión sobre estos elementos ya que funciona como un saco que al llenarse oprime lo que contiene.

ENTONCES, ¿PARA QUÉ SIRVE LA FASCIA?
Conociendo por tanto que este elemento del antebrazo es el causante de la lesión, podemos pensar que es algo negativo. Sin embargo, es algo esencial para nuestros músculos y en concreto para nuestros antebrazos, y que cumple diferentes funciones:
- Sirve como punto de unión entre diferentes músculos
- Mantiene los músculos en la posición correcta sin que se muevan
En concreto el antebrazo está compuesto por 20 músculos, por lo que, sin la presencia de estas fascias musculares, podrían descolocarse y dejar de realizar su función correctamente. Esto se consigue mediante varios compartimentos que acaban dividiendo el antebrazo en diferentes agrupaciones musculares. En el caso de las lesiones que sufren los pilotos, la afección es el compartimento posterior, el cual agrupa los músculos que se encargan de la flexión palmar y de los dedos de la mano.
¿EN QUÉ INFLUYE ESTA LESIÓN Y QUÉ SÍNTOMAS PRODUCE?

Hemos visto en múltiples ocasiones en el mundial de motociclismo que esta lesión puede provocar bajadas enormes de rendimiento, como vimos en Jerez con Fabio Quartararo, o incluso abandonos. Normalmente los pilotos se quejan de falta de sensibilidad en la mano, que les acaba provocando una falta de fuerza que no les permite pilotar concretamente en las frenadas más fuertes.
Esta lesión además que se produce en muchas disciplinas del motociclismo, en la velocidad se suele manifestar en el miembro derecho, el responsable de apretar la maneta del freno delantero y que necesita grandes cantidades de fuerza y de forma repetida durante toda la prueba.
Esto se produce por varios factores:
- Aumento del tono muscular, lo cual es la activación pasiva que tiene el músculo que nunca está desactivado al completo ni cuando nos encontramos en reposo.
- La elevación de presión sanguínea.
- Las demandas metabólicas que se producen durante este proceso, ya que estas condiciones nada favorables se están produciendo mientras el piloto realiza un esfuerzo máximo a nivel global y el cuerpo debe repartir los recursos a diferentes vías.
- También el aumento de presión dentro de la fascia puede causar pinzamientos en los nervios siendo un agravante de los síntomas.
Y las consecuencias que desencadenan son:
- Hipoxemia, que significa una disminución de la presión parcial de oxígeno en sangre.
- Hipoxia, que también nos indica una ausencia de oxígeno, pero en células y tejidos.
- Hipoglucemia, que implica una bajada del nivel de glucosa y por tanto de las reservas de la fuente de energía principal del músculo.
La combinación de estas complicaciones nos acaba llevando a los efectos que los pilotos suelen reportar:
- Dolor local en el antebrazo.
- Parestesia, que nos indica una sensación de hormigueo o entumecimiento.
- Pérdida funcional de la mano y muñeca.

¿CÓMO SE PUEDE TRATAR?
Una vez el médico ha diagnosticado la lesión, existen vías quirúrgicas y vías más conservadoras. Sin embargo, en el caso del motociclismo, su gravedad y la gran carga que soporta la zona afectada provocan que en casi la mayoría de prescripciones sean pasar por quirófano.
En caso de intentar realizar un protocolo más conservador, se basaría en:
- Cambios en la técnica y cambios técnicos de la moto como el ángulo de la maneta.
- Protocolo de hielo y liberación de la zona, sabiendo que el reposo pasivo no es una solución definitiva ya que además desadaptaríamos la musculatura.
- Programa de entrenamiento con estiramientos y aumento de la fuerza provocando la menor hipertrofia muscular posible. Te invito a visitar mi cuenta de Instagram u otros artículos en mi blog en los que te explico la diferencia en de un entrenamiento en el que nos focalicemos en la ganancia de fuerza y en otro en el que busquemos la hipertrofia.
En una intervención quirúrgica, lo más habitual en el entorno de élite, la práctica realizada es la fasciotomía. En esta intervención lo que se hace es abrir uno o varias incisiones en la fascia para liberar la presión interna.
Esta liberación además simplemente permite expandir dicha fascia, pero el hecho de que se regenere y que la masa muscular pueda seguir aumentando, hace que sea frecuente recaer en la lesión y tener que ser operado en diferentes ocasiones a lo largo de la carrera deportiva del piloto.
Y… ¿PUEDO PREVENIR ESTA LESIÓN?
Esta es la pregunta principal que nos deberíamos hacer y donde entre la parte práctica que quiero que te lleves de este artículo. En primer lugar, a día de hoy los entrenadores no disponemos de un protocolo ni herramienta que nos permita de una forma accesible y fiable, medir la presión interna del antebrazo y por tanto llevar un seguimiento cuantificado que es algo fundamental para prevenir una lesión.
Por tanto, la solución que tomamos es realizar ese seguimiento mediante la precepción del deportista, llevando de una forma regular una serie de cuestionarios en los que se detalla el dolor y la sensación de inflamación, así como de los posibles síntomas de la lesión, en diferentes momentos de la temporada y en diferentes periodos de trabajo.
Más allá de este propio seguimiento más “clínico”, hay una serie de pautas que llevamos que deberías comenzar a aplicar en el caso de que quieras evitar estos problemas:
- Cuantificar la carga de trabajo del antebrazo. Esto es especialmente importante ya que, si en raras ocasiones se hace una cuantificación correcta del trabajo realizado en las sesiones de entrenamiento físico, mucho menos se realiza de forma conjunta con las sesiones de moto, y cualquier otra situación que conlleve una carga a dicha musculatura.
Mediante esta cuantificación podremos evitar momentos de extrema sobrecarga, y también alejar los momentos de mayor carga de las competiciones o fechas con mucho volumen encima de la moto.
- Utilizar hielo y elevación de la extremidad cuando empiece a aumentar la presión, concretamente después de las sesiones en las que se termine con una sensación de presión extrema o dolor.
- Evitar restricciones sanguíneas en la zona. En esta línea solemos encontrar el problema del mono de cuero que, aunque faltan estudios que demuestren que puede ser un factor agravante del problema, todo nos hace indicar que sí. También en las sesiones de fuerza, sobre todo en gimnasio, debemos evitar ejercicios que nos opriman vasos sanguíneos y sobre todo, no utilizar herramientas de restricción sanguínea que son utilizadas y eficaces para otras modalidades deportivas.
- Algunos estudios como el de López A. (2018), indican los efectos beneficiosos de un vendaje compresivo, pero debería llevar el seguimiento de un profesional porque puede producir el efecto adverso si ser realiza de forma equivocada.
¿QUÉ CONCLUSIONES SACAMOS?
En primer lugar, en diferentes estudios médicos se demuestra que la forma de realmente valorar si se puede estar produciendo esta lesión es analizando los datos durante la práctica deportiva, ya que el deportista al llegar a la clínica en situación de reposo, presenta un volumen del antebrazo y unos parámetros de fuerza dentro de lo común. Pero cuando esto se analiza durante la práctica deportiva, se encuentran diferencias significativas en el volumen y, sobre todo, pérdidas de fuerza.
También como entrenador, tengo que ser lo más preciso posible para evitar que finalmente el piloto tenga que pasar por quirófano, y esto se consigue mediante la planificación. Ésta debe ser una planificación en la que se cuantifique la carga soportada por el antebrazo sobre todo en las funciones de agarre y flexión de muñeca, por lo que se deben cuantificar tanto los entrenamientos físicos con cargas como las horas encima de la moto.
Y como siempre comento en los casos de lesiones y patologías, la clave es formar un grupo de trabajo multidisciplinar, en el que cada profesional aporte su parte. En este caso, más allá de la colaboración médico-entrenador, es necesario un seguimiento e intervención fisioterapéutica para ir controlando esos factores que finalmente llevarían al piloto a impedirle montar en la moto. Algo también importante sería la colaboración de un psicólogo deportivo que, si ya es importante en cualquier lesión, en esta presenta una especial importancia ya que el piloto debe gestionar y en muchos casos disminuir las horas de práctica encima de la moto, y el aspecto mental puede ser un inconveniente en su rendimiento al pensar que está perdiendo el tiempo o que disminuya su confianza.
Espero que te haya ayudado a conocer más en profundidad esta particular lesión que tantos problemas da en nuestro deporte, y que puedas aplicar las pautas que te he indicado sobre todo de prevención, siendo clave el papel del preparador físico en esta etapa.
Ya sabes que cualquier ayuda que necesites en tu preparación física, estaré encantado de ayudarte y en mi cuenta de Instagram @fitness4moto, puedes encontrar contenido diario que te ayudará a mejorar y en definitiva a disfrutar más de tu pasión.



